domingo, 29 de julio de 2018

Un trabajo ingrato - San Cadilla Mural | 29-07-2018

Un trabajo ingrato

Participa en el campo de juego para juzgar y él es el más juzgado de todos.

Su existencia está ligada a la del desacuerdo, porque casi nadie está de su lado. Solían vestirse de negro, pero ahora ni esa esencia se mantiene.

La rapidez y dinámica del futbol actual ha evidenciado que las facultades de una persona con la encomienda de tomar decisiones determinantes en un partido no son suficientes. La tecnología alcanzó al arbitraje años atrás, pero cada vez es más recurrente que lo veamos como una extensión del trabajo.

Ya sé que eso le resta naturalidad al juego con el que crecimos. Soy de esos románticos que prefieren mantener y disfrutar el futbol en su plena esencia. No es estar en contra del gran aporte de la tecnología, que, sabemos, en muchísimos ámbitos ha servido para mejorar y facilitar labores diarias.

Es simplemente que en estos tiempos de evolución no deberíamos idealizar su uso como la solución a los problemas, en este caso, de los errores, falta de concentración o incapacidad de los jueces que dirigen un partido de futbol.

TECNOLOGÍA

La Copa del Mundo dejó un precedente de la implementación de la tecnología. En Alemania 2006, el árbitro argentino Horacio Elizondo expulsó a Zinedine Zidane gracias a la intervención del cuarto oficial, Luis Medina Cantalejo; el árbitro de reserva en la Final observó, desde las bancas, el cabezazo del francés en el pecho de Marco Materazzi y le avisó de la agresión al juez central por el intercomunicador, sin necesidad de perder tiempo en consultar a los asistentes. Fue el primer Mundial en el que los árbitros contaron con esa herramienta para comunicarse.

En Brasil 2014, el Ojo de Halcón fue utilizado para comprobar si el balón rebasaba en su totalidad la línea de meta. En el reloj que portaban los cuatro silbantes recibían una vibración y la leyenda "GOAL" para otorgar una anotación en jugadas dudosas.

¿Y qué decir de Rusia 2018, donde el VAR fue determinante? Cambió resultados, dio paso al suspenso en la toma de decisión y su intervención generó repercusión en muchas Ligas.

MICRÓFONO OCULTO

Y ya que andamos en esas, ¿recuerdan el primer episodio en nuestro bendito futbol tenochca? El escenario fue el Estadio Olímpico Universitario y el protagonista, Eduardo Brizio.

En un partido del Verano 1997, entre los Pumas y el Veracruz, el silbante dirigió el encuentro con un micrófono oculto. El intercambio de palabras entre Brizio y los jugadores dio voz al tradicional segmento de color que presentaba David Faitelson en TV Azteca acerca de los partidos de la jornada.

Aunque no hubo agresiones o polémicas que ahora se saben después de los partidos, cuando deciden denunciar algún insulto, la complicidad del nazareno fue criticada en el medio futbolero, por aquello de que "lo que pasa en la cancha, se queda en la cancha", y aunque en su momento el reglamento no lo especificaba, su osadía se tradujo en una suspensión de seis meses y en el retiro del gafete FIFA que lo acreditaba como árbitro internacional.

Actualmente, la FIFA prohibe que el árbitro utilice cualquier herramienta externa a su labor.

El partido en CU terminó 3-2 a favor de los locales y al momento de dar el silbatazo final, se observa la llegada del delantero colombiano del Veracruz, Iván René Valenciano, pero no su reclamo, a lo que Brizio le respondió: "¿Y ese gol quién lo falló? ¿Usted o yo? ¿Entonces?".

PIFIAS

Los errores arbitrales están a la orden del día y forman parte de las innumerables historias que se han escrito en el futbol mundial. Triunfos de equipos favorecidos se han visto empañados, los perjudicados no perdonan y recurren a memorizar determinadas jugadas que pudieron cambiar el rumbo.

Con tecnología o no, el árbitro por naturaleza es catalogado un villano. Paradójicamente, cuando pasa inadvertido es porque su labor ha sido correcta. Sus decisiones se toman en fracción de segundos y su principal recurso es uno de los sentidos más imperfectos: la vista.

Ya lo decía Pierluigi Collina, considerado el mejor colegiado de todos los tiempos: "El futbol no es un deporte perfecto, no podemos pretender que el árbitro lo sea".

¿O sí?